" La Jabonería de Vieytes"

" La Jabonería de Vieytes"

domingo, 23 de mayo de 2010

"LAS OLAS Y EL VIENTO"

(Afanado del muro de Laura González en facebook)

Las olas y el viento


Las olas y el viento

Por Martín Rodriguez y Federico Scigliano

Fotos: Patrick Haar

Hay algo de facebook y morral, de reggaetón y tomo de La Voluntad lleno de arena, de mensajito de texto que incluye la palabra “cumpa”. Hay culturas que se guisan entre los tiernos militantes k: racimos de jóvenes criados políticamente en un universo áspero de símbolos que se soltaron -como en una suelta de globos- durante el conflicto entre el gobierno y el sector agrario del país.
Allí, durante esos días del lejano 2008, mientras un venal Kirchner ensayaba un discurso combativo que homologaba los cortes agrarios con los enemigos históricos del peronismo, muchos jóvenes que deambulaban por la periferia militante kirchnerista se hicieron peronistas. Sus corazones –esencialmente de clase media- comenzaron a bailar al ritmo con que esa clase suele hacerse peronista: odiando el núcleo duro de su clase y construyendo un puente real y virtual por el que cruzar al maravilloso mundo de la “opción por los pobres” que el peronismo cada tanto ofrece, cuando toca su mejor canción.
La presencia principal del debate sobre los medios de comunicación ha hecho a estos militantes despiertos en un aspecto: crean sus propios medios. Un militante kirchnerista es un pequeño creativo capaz de inventar ringtones, cantitos, blogs o grupos de facebook, y su militancia empieza en el celular: suena la marchita –por ejemplo- cuando la que llama es la mamá, y su pulso empieza ahí, en la voz de Hugo del Carril que canta “lo muchachooo”, para que la militancia atienda. Es esta también, una generación que, como la de los años 90, tiene la sombra de los años 70 sobre ellos. Gustavo Koenig, un infatigable militante kirchnerista que integra la mutual “Casa Latinoamericana”, y que ya cruzó el umbral de los 30, lo graficó mejor que nadie en su ponencia durante el encuentro: “Hay que crear una mística propia, no le podemos robar la mística a los setenta”. De esto se trató el encuentro del fin de semana pasado: de la búsqueda de una identidad propia.
Andrés Lablunda, el Secretario Ejecutivo del Consejo Federal de Juventud, acaso dio el discurso más emotivo del encuentro durante el cierre, trazando un mapa natural de filiaciones: “somos los nietos de las Abuelas y las Madres, somos los hijos de los 30 mil, somos los hijos de Néstor y Cristina”. Todo queda en familia en la semblanza generacional. Una generación que no viene “a matar al padre”, sino a salvarlo. Andrés, en su discurso, dijo algo que sonó fatídico: “en Argentina hasta la bosta de vaca se politizó”. Andrés dijo amar el campo y los paisajes pampeanos, pero también dijo que después de la 125 ya no pudo mirar esos lugares como antes. La referencia a la bosta politizada fue la ocurrencia de un compañero para explicar ese desencuentro. Invierno de 2008, derrota política y al mismo tiempo comienzo de un proceso de acumulación que recién ahora aparece visible. ¿Cuánto de esta desbordante subjetividad militante que se reunió la semana pasada fue parida aquella madrugada “no positiva”? Pequeñas maravillas de la política que siempre es un dado en el aire.

Crónica de unos días de paz
La mañana está clara y brillante como quiere este sol de otoño a metros del mar, en el complejo hotelero de Chapadmalal, hecho con la arquitectura y las manos de Perón. Hoteles de juguete, postales del ensueño justicialista, ciudad de los niños que ven por primera vez el mar. Cada piedra, cada teja, cada celosía de madera de los rústicos y bellos edificios guarda la memoria de ese bienestar prometido y cumplido: el recuerdo de un Estado presente y para todos. En los salones, en los pasillos, en la terraza, sobre el pasto, en las afueras, en la inmensa carpa montada para las conferencias, por todos lados, grupos de entre 30 y 50 jóvenes debaten y se escuchan atentamente. Caminar por estos lugares impone el respeto de un silencio que incluso los pasos de quien se acerca amenazan romper. Son las mesas que organizan los talleres que, en los temas más diversos, calientan el fervor político e intelectual de los más de mil jóvenes de casi todo el país que durante todo un fin de semana han llegado al encuentro Argentina, soberana y popular, organizado por la Dirección Nacional de Juventud del Ministerio de Desarrollo Social, que para tal fin contó con la inestimable ayuda de Abogados por la Justicia Social (AJUS).
“Se crearon unos cuatro millones y medio de puestos de trabajo, se mejoraron los salarios, pero lo más importante es que volvió la puja por la riqueza, por la producción y la distribución de la riqueza que no es ni más ni menos que la convocatoria a paritarias…”, argumenta Mario, un pibe de Buenos Aires. Mientras algunos toman apuntes, otros escuchan, y uno prepara el mate.
“Hola a todos, vengo de Tucumán, pertenezco al movimiento Militancia Social, somos muy nuevitos en el tema comunicación, estamos intentando hacer construcción política a partir del abordaje territorial de los problemas sociales. Me interesa mucho el tema porque hemos tenido algunas experiencias en radios comunitarias. Venimos a ver qué se puede aprender…”, así arranca Lourdes, que apenas pasa los 20 años, la ronda de presentación de una de las mesas más concurridas: la de comunicación, que tiene más de 50 integrantes.
En uno de los salones, la mesa de economía. Allí Iván Heyn, un niapalero de ley, y mejor economista, explica a voz en cuello cuestiones sobre tipo de cambio y producción. Los más de 40 asistentes llenan sus cuadernos de palabras. Un poco más allá, en medio del pasto, una interesantísima ronda sobre Recursos Naturales, escuchamos: “independientemente del tema de la corrupción, sin un desarrollo estratégico de las economías regionales, es imposible pedirle a las provincias que no hagan uso de esos recursos…”. Se habla de la minería, de su explotación y de la polémica desatada por el veto a la ley de glaciares. El asunto se pone espinoso, uno habla, el resto escucha pero levanta la mano. Sigue el polemista, polera negra, sol en la cara: “no puede haber recursos naturales en Argentina que no tengan una planificación estatal, no puede quedar esto librado al caudillo de turno…”. A metros de ahí, otros veinte discuten sobre democratización del Poder Judicial.
Entramos a la carpa, una inmensa estructura preparada para las conferencias que se fueron organizando durante todo el fin de semana. América Latina es el centro de las intervenciones. Alejandro argumenta, sesudamente: “está claro que todo proceso de integración implica renuncia de soberanía de los estados nacionales a favor de organizaciones supranacionales, y está claro que esto está en tensión con los procesos de afirmación de la soberanía de los estados nacionales, pero a nadie se le escapa que ningún proceso de recuperación de soberanía es posible sin, al mismo tiempo, la renuncia a favor de acuerdos regionales en el continente. Nosotros no tendríamos ninguna posibilidad de plantear algunas cuestiones de soberanía si no nos hubiéramos parado con Maradona y Chávez, a chiflar a Bush en Mar del Plata, en 2005”.

encuentro argentina soberana y popular

Al fondo, la última mesa es la de juventud. El debate es acalorado y se interrumpe a cada momento, de la mesa logramos apartar a José, de Generación Política Sur, que nos cuenta de qué va el debate: “esta es una mesa que trata sobre juventudes políticas vinculadas al espectro nacional, popular, progresista –nos cuenta-. Y agrega: “Nuestra perspectiva es que más allá de las certezas, que son las que nos traen acá y nos ponen a discutir, el kirchnerismo es una reflexión sobre los interrogantes más que una serie de certezas. Tenemos certezas sobre lo que fue el peronismo, sobre lo que fue la dictadura, sobre lo que fueron los 90, las preguntas que nos quedan son sobre lo que viene”. “¿Cómo fue el debate?”, preguntamos. “Y, cuesta, porque hay una necesidad de anclar muchas angustias anteriores, muchos años de militancia, pero por lo menos en el debate empezaron a aparecer algunas preguntas.”
Nos cruzamos con Elisa y Mauro, que estudian en Paraná y vienen en representación de la agrupación José Martí, de la carrera de Comunicación Social. Hablamos con ellos: “Somos los jóvenes que venimos a defender este modelo”. Son universitarios, militan en La Fede del Partido Comunista Congreso Extraordinario y trabajan en barrios periféricos. “Llevamos mesas de esclarecimiento sobre la Asignación Universal por Hijo. Hay gente que no se enteró y que realmente le significa una gran ayuda. También estamos tratando de generar información sobre la Ley de Medios, explicarla, tiene que llegar a los barrios.” Los dos respiran entusiasmo y vitalidad militante, y son una buena muestra de lo que flota en el ambiente del encuentro.
Volvemos al hotel, nos llama la atención una mesa sobre política social, estamos sobre el cierre. “Me parece que hay que cultivar la paciencia. Son procesos lentos. Nuestra vida es muy corta comparada con los procesos nacionales. Eso también hay que tenerlo en cuenta, porque si no uno se frustra”, concluye Adriana Gigena, de AJUS.
Es el momento del cierre. Las horas de trabajo fueron agotadoras, el hambre del mediodía hace el resto. Se escuchan a lo lejos unos aplausos, que se replican en cada uno de los debates que concluyen. El ambiente destila vitalidad política. Más de 1.000 jóvenes argentinos debaten a orillas del mar. No es poca cosa.

¡Dale aborigen!
¿Cómo está instalada la idea de integración latinoamericana? ¿Qué sentido común se encuentra ahí entre los jóvenes? El encuentro incluyó un panel dedicado exclusivamente a pensar esta problemática donde abundaron, como si se tratara de un museo de la lengua, referencias del diccionario puro de lo nacional y popular: se habló de cipayos, vendepatrias, indigenismo, se citó a Bolívar, Tupac Amaru, San Martín, Martí, Perón, Evo y Chávez, y se extremó la advertencia sobre una de las siempre pendientes amenazas a la integridad y la soberanía continental: la presencia de los Estados Unidos y sus incursiones imperialistas. No faltó Honduras, Haití, las bases norteamericanas en Colombia, etcétera. En el medio de ese contagioso optimismo, quizás una voz un poco más modesta, pero profunda, fue la de Federico Vázquez, quien forma parte del Observatorio de Política Latinoamericana “Noticias del Sur”. Veamos su visión de la integración, desparramada en el panel y en los talleres, y que resumió así: “La sensación que tengo es como que por ahora queda en un juego de palabras. Integración, Latinoamérica, Lula, Chávez. Hay como cierta simbología que fueron creando en estos años que no tienen mucha profundidad por abajo. Si uno raspa eso no hay una identidad formada, objetivos políticos que se puedan ver muy encarnados. Creo que parte más de una simbología que hoy está presente. Lo que intentamos es poner en discusión algunas cosas más reales, para superar esa etapa que ya rindió sus frutos, que vino a partir de todas las cumbres presidenciales, ese primer momento chavista de encanto. Ese momento ya está dentro de la militancia. Hay que pasar a un momento de otras preguntas, de otra densidad. Bolivia es también otro caso emblemático donde se ponen un montón de atributos simbólicos: el indio, el estado colonial que es reemplazado. En verdad ahí están enfrascados en una transformación de ajedrez que les va a llevar 50 años, dicho por sus propios líderes. Hay una simbología que en un punto es medio prestada de los 70, de ese cambio revolucionario, inmediato, total. Y después una política real, de cambios más parciales y objetivos más modestos. Hay una distancia entre ese discurso inicial y la realidad. Y esa distancia hay que saldarla con preguntas, con más discusión, con horizontes políticos más humildes, donde la militancia puede intervenir.”

La vitalidad
“Estos encuentros siempre son lindos para escuchar lo que vienen haciendo los compañeros en todo el país, el trabajo en los barrios, en las universidades y sobre todo aquellas experiencias que logran la articulación entre diferentes espacios de militancia. También es bueno tener la oportunidad de escuchar a compañeros muy formados que vienen trabajando en áreas específicas y a aquellos que vienen trabajando fuertemente en la recuperación de la presencia del Estado en lugares en los que no estaba.” Nos dice Adelqui, militante de La Cámpora en Psicología de la UBA, ya domingo a la noche, con un pie en el micro, a modo de cierre, “es fundamental seguir generando estos espacios de formación y discusión sobre las políticas sociales, económicas y de salud que viene llevando adelante nuestro Gobierno, ya que muchos de los compañeros que hoy estamos presentes somos parte de la futura dirigencia Nacional y Popular.”

Potencia de futuro, es cierto, pero también enorme vitalidad del presente. Todos regresaron con más ideas, más debates, más experiencia. Fueron tres días intensos. Fueron más de 1.000 jóvenes. Son muchos, ¿no?

Fuente http://networkedblogs.com/410pX

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